En mi pueblo, si cierras los ojos, todavía se puede oir el ruido de los disparos.
Y por las noches se oyen las voces de los que están enterrados debajo del pasto de las vacas.
En mi pueblo, si cierras los ojos, todavía se puede oir el ruido de los disparos.
Y por las noches se oyen las voces de los que están enterrados debajo del pasto de las vacas.
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